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REVISIÓN Y CUIDADO DE LAS ESTRUCTURAS METÁLICAS

Hoy sacamos nuestra vena “médica”. Aunque resulte sorprendente la terminología, todas las estructuras son susceptibles de manifestar una patología que termine por afectar negativamente a su durabilidad. Las estructuras metálicas, nuestra especialidad, también lo están. Podemos resumir en cinco los tipos fundamentales de patologías que afectan a la integridad y propiedades de las estructuras metálicas, muy a tener en cuenta para su revisión y cuidado:

  • Resultado de imagen de estructuras metalicas con corrosionCorrosión: Es aquel debido a fenómenos naturales y por el cual los metales se transforman en compuestos diversos. Los importantes cambios que han experimentando los ciclos climáticos están potenciando los efectos del medio sobre las estructuras metálicas y, al mismo tiempo, provocando descuidos en las tareas de mantenimiento necesarias debido a su imprevisibilidad. La superficie del metal presenta picaduras y oxidaciones que llegan a hacer que se desprendan placas o escamas y con la consiguiente disminución de la resistencia original. Aunque se asocia comúnmente a zonas de la estructura expuestas a ambientes húmedos y que carecen de la apropiada protección, sus efectos se están extendiendo a otras partes menos comunes por la ausencia de planes periódicos de mantenimiento.
  • Fatiga: Es una patología que surge cuando se someten los elementos de la estructura a tensiones iguales o mayores a las calculadas como admisibles en el proyecto. Los síntomas son la aparición de estrías perpendiculares a la dirección de las tensiones. Su peligro radica en la dificultad de su detección y requieren de revisiones preventivas periódicas.
  • Abrasión: Se manifiesta en partes móviles en contacto o sometidas a la acción de fluidos. El síntoma es el aspecto desgastado y liso de la superficie y suele complementarse con un fenómeno de corrosión.
  • Holguras en uniones: Provocan la deformación de la estructura y la aparición de fuertes tensiones que derivan en la rotura por fatiga de los elementos.
  • Impactos y sobrecargas accidentales: Se presentan como deformaciones en los elementos ya sea por impactos externos o por pandeos o flechas, manifestando cada uno deformaciones características.

Entre los agentes catalizadores de estos procesos podemos identificar las agresiones químicas, físicas, biológicas, mecánicas y las variaciones bruscas de temperatura (siendo un caso extremo la exposición al fuego). No debemos olvidar en este listado la existencia de errores en el diseño inicial o un uso inadecuado respecto de dicho diseño.

Como en otras facetas de la vida, la prevención es el mejor remedio para prevenir la aparición de estas patologías y aumentar la durabilidad de estructuras y componentes metálicos. El diseño de programas de inspecciones y mantenimiento periódicos ayudará, además, a la prevención de accidentes por la detección prematura de cualquiera de las citadas patologías. Desde un punto de vista meramente económico, en la mayor parte de los casos es más fácil y rentable la resolución de eventuales problemas en sus fases iniciales.

Las medidas de prevención más sencillas pueden pasar por la aplicación periódica de protecciones como pinturas o recubrimientos a modo de defensa en las zonas más expuestas a los agentes degradantes. No obstante, nosotros recomendamos que estas acciones se integren dentro de un plan de inspección. Somos profesionales del metal y vamos ver incluso aquellas patologías que no están a la vista; y si el problema ya está avanzado, podremos facilitarles las mejores soluciones para resolver la patología de su estructura.